Alejandra Benítez /Querétaro.- Hace 5 años Mauricio Peña comenzó a sentir que su cuerpo cambiaba, sus manos comenzaron a perder fuerza, sus músculos brincaban espontáneamente de manera incontrolable por algunos lapsos y sus piernas acusaban un cansancio excesivo.
Primero, un médico pensó que se trataba de algún problema en las cervicales por tantos cabezazos que dio en más de 15 años que dedicó al futbol, luego se lo achacaron a un problema artrítico de falta de potasio, pero nadie atinaba a darle un diagnóstico claro.
Tras realizarse una electrocardiografía se notó que algo andaba mal, pero sin darle un resultado concreto. Se le hizo una resonancia magnética y descartaron esclerosis múltiple, algunos galenos señalaban que la médula estaba aplastada y le indicaban que se operara, entonces el ex jugador y emblema de los Pumas en la década de los 80 busca ayuda en la medicina alternativa.
Desde apiterapia (piquetes de abejas), hasta implantes de células madre, implantes de hipófisis de cerdo no nato e hizo todo lo que tuvo en su mano.
Pero en Octubre del 2008 cuando ya se notaba visiblemente cansado, finalmente el neurólogo Fernando Barinagar remetería le diagnóstico ELA (esclerosis lateral amiotrofia) también conocida como el mal de LOU GEHRIG, en honor al beisbolista que falleció en los 40 de esta enfermedad.
“No existe un estudio que pueda advertirte de manera temprana lo que sucede, de hecho los neurólogos sólo pueden decirte que se trata esta enfermedad cuando ya los síntomas están muy avanzados”, explica Mauricio, quien hace un gran esfuerzo para hablar con CANCHA, pues la lengua y la garganta las tiene atrofiadas, ya que esta enfermedad va avanzando con todos los músculos del cuerpo.
El ex director de fuerzas básicas de los auriazules perdió en cuestión de meses la fuerza de sus brazos y ahora sus piernas se niegan a sostenerlo.
“Este 2010 ha sido durísimo, estoy jugando el partido más difícil de mi vida”, detalla.
Pasa la mayor parte del día sentado en su sillón, mirando la televisión, pendiente de todos sus amigos futbolistas y mirando partido de liga, sobre todo de los Pumas, el equipo que lleva tatuado en el corazón.
También sigue a través de su computadora a los enfermos de ELA en todo el mundo, porque aunque su cuerpo lo ha traicionado, su mente y sus capacidades intelectuales siguen intactas.
“Cada día vuelan más ángeles al cielo”, explica al hablar de las bajas que dan entre este grupo.
El 21 de junio se celebrará al Día Mundial de la ELA y Mauricio espera que algún día esta enfermedad puede ser investigada a fondo y encontrar una cura.
No lo abandonan / Luchador
Los días suelen ser muy largos y las noches tortuosas para Mauricio Peña, pues la esclerosis múltiple amiotrofia ya que sufre ya le impide conciliar el sueño.
A pesar de ello, no pierde el humor, no deja de sonreír, de recordar a sus amigos, los buenos momentos en el Club Universitario, Santos y la selección Sub 17, donde todavía colaboró con Jesús Ramírez para obtener el único Campeonato Mundial que tiene México en su historia.
Sabe que el final se acerca, pero lo asume de manera valiente, agradecido por haber tenido una vida de amor y por haber disfrutado del futbol durante un largo tiempo, como jugador, como entrenador y formador.
“No quiero que me hagan más”, detalla al explicar que se ha negado a que le pongan una traqueotomía permanente o una sonda dagástrica permanente para respirar y alimentarse. Prefiere esperar tranquilamente el desarrollo de la enfermedad.
Dentro de los pocos estudios que se han realizado, se observó que un sector importante que la han padecido son atletas que practican sus deportes en pasto natural, como el beisbol, futbol, y americano .Existe una hipótesis de que los pesticidas que se usan pudiesen afectar a personas que están en constante exposición al césped, pero no hay nada comprobado.
En Italia 39 jugadores, han muerto por esta esclerosis, Lou Gehrig murió en 2 años, apenas se percato de los síntomas que lo dejaron si fuerza para seguir bateando, y en México, Miguel ángel Cornero El central del América y Cruz Azul; también lo sufrió.
Amigos de la infancia y otros como Miguel España, Jorge Campos, Mejía Barón y José Antonio noriega están al pendiente de Mauricio; saberse querido y comprendido lo mantiene de pie.
Magda, su esposa y compañera por 28 años, se mantiene firme como un roble, entregada a su cuidado, compartiendo momentos felices al tomar su mano, al acariciar su frente y mirar sus ojos claros que no han perdido vida y siguen brillando llenos.
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